Que es una oposición y como aprobar la prueba Oral - 2019

El oficio de profesor no es, como parece entenderse desde hace ya un tiempo largo, una carrera de méritos para labrarse un supuesto prestigio en un círculo reducido, y una colección de éxitos obligados, que lanzan a las buenas personas a un terrible hábito de duelos y traiciones.

El oficio de profesor es un servicio social, una tarea que tiene que ver más con el otro que con uno mismo.

En España se comente un error garrafal al limitar el número de empleados públicos en este sector, por dos motivos:

1. La enseñanza se resiente por falta de profesorado.

2. Profesores que se repiten y repiten sin parar, digamos, como un jardín con pocas flores, y, los profesores, como animales salvajes en una gran sequía se ven obligados a beber de un solo pozo, produciéndose en ese acto dramas humanos y pérdidas de amistades de por vida.

No sé quién transmitió la idea de que en la cadena alimenticia de la enseñanza pública (no sé en la privada), todo el mundo tenía que llegar al último escalón.

No sé quien dijo que todo el que enseña tiene que ser catedrático.

Un profesor, con un contrato razonable, sin incompatibilidades absurdas e hipócritas, que sea consciente que lo que hace bien es eso, enseñar, es lo que necesitamos.

No todos valemos para estar en tribunales, para encontrar conceptos de interés, no todos para dirigir unidades docentes.

No es más importante el que está en ese supuesto arriba. Aunque este sí tiene que estar más alerta, debe tener más preparación y por tanto más responsabilidad.

Ser catedrático, sentar cátedra, es una tarea dura, sin fin, fundamental, que se ha desvirtuado absolutamente en la mente de algunos.

Es, en esa pérdida de orientación en la que estamos, donde muchos dicen una frase alucinante:

“Me presento a esta oposición para hacer músculo”.

¡Horror, esto no es un gimnasio!

Esto es la Universidad.

Si te presentas a una oposición es porque consideras que, por el bien de la enseñanza,
Tú, debes pelear por la plaza a la que te dedicarás,

NO
para engrosar,
 historial,
 dinero,
 futura jubilación.

NO
para ir a dar clase después a,
no sé que Universidad,
de no sé qué prestigio.

Cuando te presentas a una oposición sabes que le quitarás la plaza a otro.

Es una lucha lícita, pero digamos la verdad.

No nos engañemos con la idea de que lo hacemos por deporte.

Como aprobar la Prueba Oral

Esta parte es la más trascendental de todas. Es donde más se pueden demostrar las aptitudes pedagógicas y el dominio de las técnicas necesarias para ejercer la docencia. Lo mejor de esta prueba, es que tod@s tendréis la oportunidad de hacerla puesto que es la primera.

Hay que presentar la Programación  Didáctica  al tribunal y posteriormente defenderla oralmente. Es el momento decisivo, la mejor oportunidad que tendréis para demostrar el valor y el esfuerzo invertido en vuestro trabajo.

De entrada para proyectar una buena impresión ante el tribunal, es muy importante el aspecto físico, lo mejor es vestir de manera formal y neutral.

A partir de aquí, hay que convencer que vuestro “producto” es el mejor de todos. Para esto hay que presentarse relajado y transmitir seguridad sin caer en la arrogancia. Es muy importante demostrar que tenéis una buena competencia comunicativa, iniciar la exposición con una  presentación personal y una buena introducción os ayudará a captar el interés del tribunal desde el principio, mostrad originalidad, tenéis que ser únicos.

Durante toda la exposición hay que tener mucho cuidado en que los nervios no nos jueguen malas pasadas, como hablar demasiado rápido, olvidarnos de algún apartado importante, mostrarnos inquietos, etc.  Una buena fórmula para disimular la tensión y los nervios es hablar relajadamente y vocalizando, utilizando un tono de voz firme, claro y fluido. El registro que utilicéis debe ser formal, con mucho rigor y riqueza lingüística, que muestre vuestra profesionalidad.

A lo largo de la defensa hay que argumentar  las decisiones que se han adoptado  durante todo el proceso, es muy importante poner ejemplos y tenerlo todo muy bien estructurado, siguiendo un orden lógico enlazando los diferentes apartados  y evidenciando la cualidad de vuestra propuesta didáctica para la acción docente en el aula.

Debéis enfatizar los aspectos más relevantes: normativa curricular, globalización, perspectiva de género, medidas de atención a la diversidad, inclusión, metodologías, TAC, evaluación y todo ello siempre acompañándolo de ejemplos, autores, bibliografía o marco legislativo relacionado con el tema abordado en cada momento.

Finalmente en la conclusión es un buen momento para retomar la idea principal y exponer la visión personal sobre el tema.

En las conclusiones de la Programación didáctica tenéis que encontrar la manera de poderlas enlazar con la introducción de la Unidad que expondréis a continuación. Puesto que no sabréis con antelación que Unidad os tocará defender, podéis aprovechar una parte de los 60 minutos que os dan para prepararos esta tarea.

En las conclusiones de la Unidad Didáctica, ya que serán al final de vuestra exposición, agradeced al tribunal la atención prestada y mostrad vuestro interés en responder a todas las dudas o cuestiones.

En esta última parte lo más importante es responder con confianza y seguridad, de manera natural. Nadie mejor que vosotros sabrá defender y argumentar vuestra propuesta; esto significa que tenéis que conocer vuestro trabajo a la perfección, antes de la defensa releedlo a conciencia y estudiaros los puntos más débiles, para responder las posibles cuestiones o comentarios relacionados con ello.

El contenido de la exposición es esencial, pero no hay que olvidar el efecto que tiene el lenguaje no verbal en todo este proceso, por eso es bueno ensayar y practicar con antelación todo este paso, tanto para controlar la expresión oral como la corporal y también el tiempo que emplearemos para ello. Tendréis 20 minutos para cada una de las defensas y los 5 minutos del final serán para el debate con el tribunal dónde os podrán plantear cuestiones relacionadas con el contenido de vuestra intervención.

Delante del tribunal hay que mantener una postura natural y no demasiado estática, alternar el contacto visual con los diferentes miembros del tribunal y siempre con una buena sonrisa, en mi opinión es esencial la actitud que mostraréis y no hay que olvidar que  la cara es el espejo del alma.

Tenéis que transmitir emoción por lo que creéis y  defendéis, para esto un buen recurso es utilizar una frase, una breve historia, un deseo personal…, y añadirlo a la conclusión final ya que es con lo que se quedará el tribunal.

En definitiva, os animo a presentaros con una actitud positiva, segura y principalmente con mucha ilusión, sin perderla en ningún momento.

“No hay obstáculos imposibles, hay voluntades más fuertes y más débiles, ¡eso es todo!” 

J. Verne

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